El Coso Digital

jueves, 28 de junio de 2007

Análisis de la Feria de Alicante

L.C./D.F.
El pasado lunes terminó la Feria Taurina de Hogueras de Alicante. Ha sido la más larga de la historia de nuestra querida plaza de toros, ya que se han celebrado nada menos que nueve corridas de toros, una de rejones y dos novilladas picadas. En total, doce festejos mayores, en los que hubo cabida para 27 matadores, tres rejoneadores y seis novilleros. Casi todos los matadores encabezan el escalafón taurino. Unos carteles muy bonitos para tener éxito, con tres llenos y excelentes entradas. En un serial tan largo es natural alguna ausencia, como las de Hermoso de Mendoza, sustituido por Leonardo Hernandez y Morante de la Puebla por El Juli.


Nunca se habían concedido tantos trofeos como en esta feria y hemos visto recibirlos a pares. Ha sido el caso de Eugenio Pérez, Rafaelillo, Andy Cartagena, Pepín Liria, El Cid, Sebastián Castella, Alejandro Talavante, Miguel Angel Perera, Alejandro Esplá, Manzanares, El Juli, El Cordobés y Javier Conde. Decir que con muchos de ellos se tuvo gran benevolencia a la hora de concederlos.

En cuanto al ganado, han traído de todo. Sí hubo algunos toros sueltos que merecen premio, pero en conjunto las corridas han sido sin trapío, chicas. Osea, el aficionado ha sido perjudicado en cuanto a la Ferias anteriores. No hablemos de los Miuras, en fin, esperamos que se subsane.

Y lo que no gusta es reseñar las cogidas, ya que por desgracia las hubo. A Pepín Liria le dieron un golpe en la cara y un revolcón espantoso, una cornada a Finito de Córdoba y a José María Manzanares, que tuvieron que pasar por el Hospital. Antonio Delgado, banderillero, le fracturaron la mandíbula y el portonero, que aún sigue grave después de otra cogida. En fin, una feria que tuvo de todo.